Durante 33 años lo cuidamos con respeto, amor y dedicación, y así superó la expectativa de vida de las orcas macho, hasta el 14 de diciembre de 2025 que nos tocó despedirlo con profundo dolor.
El 17 de noviembre de 1992 tres pescadores de San Clemente partieron del puerto con su barco, el Nueva Realidad, como lo hacían todos los días. Tras algunas horas navegando divisaron a lo lejos, cerca de la costa entre la desembocadura del Arroyo Ancho y de la Ría de Ajó, cuatro grandes figuras negras. Al no saber de qué se trataba, decidieron acercarse con la embarcación, pero no pudieron avanzar por el bajo nivel de agua. Se les ocurrió, entonces, aproximarse con un bote a remo. Así, mientras uno de los pescadores se quedaba a bordo, los otros dos intentaron acercarse más. Sin embargo, tampoco tuvieron éxito ya que el nivel del agua no superaba los 30 centímetros. Se bajaron y siguieron acercándose a pie hasta que se aproximaron lo suficiente como para ver que aquellas figuras negras eran 4 orcas varadas, atrapadas en suelo fangoso. Según sus propias palabras: “tres grandes y una chica”.
Los pescadores al darse cuenta del gran tamaño de las orcas y del bajo nivel de agua, vieron que era imposible ayudarlas sin el apoyo de equipamiento y expertos. Por ese motivo decidieron regresar al puerto para dar aviso, pero antes tuvieron que esperar hasta las 3 de la mañana del día siguiente a que el nivel de la marea subiera, ya que estaba tan bajo que el barco corría riesgo de encallar. Finalmente, llegaron al puerto a las 5 de madrugada del día 18 de noviembre y alertaron de la situación al equipo de Mundo Marino.
Un día antes, otro pescador había dado aviso de una orca adulta varada sobre la orilla del Arroyo Salinas, a la que el equipo de Mundo Marino acudió al rescate, pero que no pudo salvar a pesar de todo el esfuerzo realizado. Por ese motivo, y dado que las orcas se mueven en grupos, el nuevo aviso no resultó extraño.
Cuando el equipo de rescate llegó a la zona, sólo encontró varada una cría de orca que se estima tenía aproximadamente 2 años de edad, Kshamenk, nombre de origen fueguino como fue posteriormente llamada por sus cuidadores. A raíz de los testimonios de los pescadores y del caso de varamiento del día previo, se considera que pudo haber llegado allí acompañando a su grupo familiar que debió haber entrado a la Bahía de Samborombón persiguiendo cardúmenes de peces durante una gran creciente de la marea, que al bajar, provocó que quedaran atrapadas. También se cree que al día siguiente, con el aumento del nivel del agua las orcas grandes con mayor experiencia y fuerza pudieron regresar al mar, pero el cachorro, más debilitado, no.



